Crianza digital: cómo establecer hábitos saludables frente a las pantallas
- B & J Wonderland Day Care
- 16 dic 2025
- 4 Min. de lectura
Como madres y padres, vivimos rodeados de pantallas. Las usamos para trabajar, informarnos, relajarnos y también como aliadas para cuidar a nuestros hijos cuando necesitamos un respiro. Es normal. Pero si las pantallas están presentes en todo momento, ¿cómo podemos enseñarles a usarlas de forma saludable desde pequeños?
Lo que los niños ven, nos lo ven a nosotros. Si nos observan mirando el celular durante horas, querrán hacer lo mismo. Y si descubren que dentro de esas pantallas hay juegos, música y videos sin parar, es fácil que se enganchen… tanto como nosotros.
Pero ¿qué tanto es demasiado? ¿Cuándo una herramienta útil empieza a afectar su desarrollo? Hoy, expertos en salud infantil —como la Academia Americana de Pediatría (AAP), la OMS y UNICEF— coinciden en algo: establecer límites claros desde la primera infancia es clave para proteger el desarrollo físico, emocional y cognitivo de nuestros hijos.

¿Qué dice la ciencia sobre el impacto de las pantallas en niños pequeños?
Los estudios son claros: cuando se usan sin control ni acompañamiento, las pantallas pueden interferir en aprendizajes clave durante la primera infancia. A continuación, te compartimos los efectos más importantes organizados por área del desarrollo. Cada uno está basado en recomendaciones oficiales y estudios recientes [1][2][3].
Desarrollo cognitivo y del lenguaje
Los niños pequeños aprenden a hablar mirando rostros, turnándose en la conversación y jugando con otros. Las pantallas no ofrecen ese intercambio real que su cerebro necesita para desarrollar el lenguaje [1].
El uso excesivo entre los 12 meses y los 4 años se asocia con retrasos en el habla, menor interés por leer o construir y una forma más pasiva de aprender [2].
Además, los contenidos con estímulos rápidos —como los videos cortos o animaciones frenéticas— afectan su capacidad de concentración y atención sostenida [3].
Desarrollo emocional y social
En la primera infancia, los niños aprenden a calmarse, compartir y ponerse en el lugar del otro… pero eso solo ocurre si viven experiencias reales. Si las pantallas reemplazan el contacto, se pierde la oportunidad de desarrollar autorregulación y empatía [4][5].
También se ha asociado un uso excesivo con más riesgo de ansiedad, irritabilidad y dificultades emocionales en la infancia [6].
Salud física y sueño
Correr, saltar y ensuciarse es parte fundamental del desarrollo motor. Pasar mucho tiempo sentados frente a una pantalla limita ese movimiento y afecta el crecimiento óseo y muscular [2].
Por otro lado, la exposición a pantallas antes de dormir puede alterar el sueño. La luz azul que emiten los dispositivos interfiere con su descanso y afecta el humor y la atención al día siguiente [1][7].
Tiempos máximos frente a pantallas según expertos
Estas son las recomendaciones actuales de la AAP y otras organizaciones internacionales:
0 a 18 meses: Nada de pantallas, salvo videollamadas. Esta etapa es para explorar el mundo real con sus sentidos y vínculos [1].
18 a 24 meses: Si las usan, que sea contenido apropiado y con un adulto que lo acompañe, nombre lo que ve y converse con él [1].
2 a 5 años: Hasta 1 hora diaria, idealmente con contenido educativo, sin publicidad, y siempre supervisado [1].
Recuerda: estos tiempos no buscan generar culpa. Son una guía flexible para ayudarte a establecer límites saludables a tu propio ritmo.

Recomendaciones prácticas para una crianza digital saludable
Sabemos que poner límites no siempre es fácil. Hay días caóticos, momentos de cansancio o simplemente necesidad de un respiro. Pero con acciones simples y constantes, es posible formar buenos hábitos digitales desde la infancia.
Aquí algunas ideas que pueden ayudarte en ese camino:
Acompáñalo cuando usa pantallas: Comenta lo que ven juntos, haz preguntas y responde sus dudas. Así transformas un momento pasivo en una experiencia compartida.
Elige contenido de calidad: Opta por programas o apps educativas, con ritmo lento, personajes amables y sin anuncios invasivos.
Establece momentos sin pantallas: Por ejemplo, durante las comidas, en el baño o al irse a dormir. Estos rituales libres de tecnología refuerzan el vínculo y la calma.
Evita pantallas en la habitación: Dormir bien es esencial. Mantener los dispositivos fuera del cuarto mejora la calidad del sueño y previene distracciones nocturnas.
Ofrece opciones fuera de la pantalla: Jugar con bloques, pintar, leer cuentos, salir al parque, bailar juntos. No se trata de “quitar”, sino de ofrecer algo igual de estimulante.
No uses las pantallas como castigo o premio: Esto puede volverlas más deseables. Mejor busca otras formas de motivar o calmar a tu hijo según su edad.
Sé ejemplo: Si tú también haces pausas digitales, lo notará. Tu comportamiento enseña más que cualquier regla.
Conclusión:
Las pantallas son parte de nuestra vida, y también de la de nuestros hijos. Pero como todo lo que tiene poder, necesitan límites, intención y presencia.
Desde los primeros años, con empatía y estructura, podemos enseñarles a usarlas con criterio. Así los preparamos para un mundo digital sin que pierdan lo más importante: la capacidad de conectar con otros, con su cuerpo y con su entorno real.
Fuentes citadas:
[1] American Academy of Pediatrics (AAP). (2016). Media and Young Minds. Pediatrics, 138(5).
[2] Organización Mundial de la Salud (OMS). (2019). Directrices sobre actividad física, comportamiento sedentario y sueño en niños menores de 5 años.
[3] Christakis, D. A. (2004). Early television exposure and subsequent attentional problems in children. Pediatrics, 113(4), 708–713.
[4] UNICEF. (2017). Los niños en un mundo digital.
[5] Barr, R., Lauricella, A., Zack, E., & Calvert, S. (2010). Infants' and toddlers' television viewing and language outcomes. American Behavioral Scientist, 52(8), 1234–1255.
[6] Madigan, S., Browne, D., Racine, N., Mori, C., & Tough, S. (2019). Association Between Screen Time and Children’s Performance on a Developmental Screening Test. JAMA Pediatrics, 173(3), 244–250.
[7] Hale, L., & Guan, S. (2015). Screen time and sleep among school-aged children and adolescents: a systematic literature review. Sleep Medicine Reviews, 21, 50–58.




Comentarios